Una vivienda. Una base para la vida. Sin vivienda, ni presente ni futuro”

El derecho a la vivienda no puede seguir siendo papel mojado. La Constitución Española lo reconoce, pero no se han desarrollado las leyes que permitirían hacerlo efectivo. Y no podemos esperar más. Desde el trabajo compartido en la Asamblea de Vivienda Digna para Todas las Personas y las realidades de quienes viven en situación de mayor pobreza y exclusión, constatamos día a día cómo el no reconocimiento de este derecho supone una barrera insalvable para muchos otros derechos: el derecho a la dignidad de la persona y a su libre desarrollo, a la integridad física y moral, a la intimidad, a la salud, a la educación…

Esta es una de las conclusiones del documento “Realojando Derechos”, que publicaremos en breve, y en el que recogemos las claves que hemos encontrado junto a quienes nunca han tenido acceso a una vivienda digna para desarrollar políticas de vivienda respetuosas con los Derechos Humanos y que no dejen a nadie fuera.

Compartimos un adelanto de este trabajo, en este momento previo a las elecciones, porque nos parece importante rescatar dos propuestas esenciales que creemos que es fundamental que asuman los diferentes partidos políticos:

  • Desarrollar leyes estatales y autonómicas que reconozcan el derecho a la vivienda como derecho subjetivo y exigible ante los tribunales.
  • Desarrollar una política pública de vivienda que responda a las necesidades reales de la población, con recursos suficientes para poder ponerla en práctica de manera efectiva e implementando mecanismos que garanticen vías de acceso a la misma a toda la ciudadanía.

Fotos Javier Baeza. Maquetación Alejandro López

Enlace de descarga del Resumen Ejecutivo

Esperamos que este trabajo ayude a comprender mejor las realidades más invisibilizadas de nuestra sociedad. Solo así podremos desarrollar alternativas realmente efectivas, conociéndolas, reconociéndolas y contando con ellas.

Por eso os pedimos que nos ayudéis a difundir este mensaje. Que llegue lejos, que se escuche a quienes nadie suele querer escuchar, que podamos encontrarnos junto a ellas y ellos en torno a otro de los lemas generados al comienzo de este proceso: “Juntos perderemos el miedo a luchar por nuestros derechos”.