En los diferentes grupos de Cuarto Mundo, vemos a las niñas, niños y jóvenes como agentes de cambio; de lucha contra las injusticias, entre otras, contra la discriminación que supone la extrema pobreza. Por eso, nos parecía importante que los diferentes grupos de jóvenes pudieran dar voz a lo que viven y al cambio esperado en la defensa de sus derechos.

El objetivo concreto de nuestra movilización estos últimos meses ha sido la elaboración de un informe sobre el cumplimiento de los Derechos de la Infancia en España, como forma de comunicación directa entre las niñas y niños y la ONU y las personas que toman decisiones sobre la garantía de derechos en los países.  Ha sido una posibilidad impulsada por nuestras compañeras que trabajan en la representación ante el Comité de Derechos del Niño (infancia), que nos animaron a romper el miedo de hacer valer la palabra de las niñas y jóvenes en espacios donde ellas son personas expertas.

Con este propósito, los grupos de jóvenes de ATD Cuarto Mundo hemos organizado tres encuentros de trabajo durante tres fines de semana (en enero, febrero y marzo).

Para poder ir hasta el final de nuestra expresión, hemos generado tres grupos de trabajo en función de la edad (10-12 años, 13-15 años y 16-18 años). Se han utilizado diferentes técnicas de expresión para poder identificar y señalar en grupo la falta de derechos y las diferentes discriminaciones e injusticias que vivimos tanto individualmente como en nuestros barrios.

Es una oportunidad y una gran exigencia colectiva, pues requiere conocer con mayor profundidad la experiencia de pobreza en la infancia y escuchar y transmitir ideas, opiniones y propuestas de cambio.  Es también un desafío porque para muchas de las participantes se trata de una experiencia de vida en muchos casos muy dolorosa.

Otro de los retos de este trabajo ha sido recoger y transmitir de manera fiel y digna las palabras de las niñas y niños que participan, para poner su expresión y su experiencia de extrema pobreza en el centro y como punto de partida hacia un efectivo cumplimiento de sus propios derechos (y los de otras niñas y niños que viven la pobreza, aunque no participen en este proceso). 

En cuanto al contenido de lo que las niñas, niños y jóvenes dicen, el principal mensaje hace referencia a la expulsión del colegio y la discriminación que sufren por parte de profesores, trabajadores sociales, policía y de la sociedad en general. La experiencia de pobreza en la infancia va asociada a sentimientos de vergüenza, rabia y miedo (entre otros) y provocan una necesidad de ocultar su experiencia personal y familiar en un intento de evitar el juicio, el señalamiento, el centro de menores…

“Cuando somos niñas y niños no es fácil entender la palabra ‘derecho’. Si los derechos son una garantía, cuando se quebrantan, ¿qué hacemos? Si los derechos de la infancia se vulneran, ¿son derechos o son privilegios?”. 

Como sociedad no podemos poner exclusivamente en manos de las niñas y niños la responsabilidad de luchar por el respeto de sus derechos, es una responsabilidad colectiva. 

A lo largo de estos meses hemos logrado crear un espacio de expresión libre en el que las personas que viven la extrema pobreza señalan el camino a recorrer. Ahora debemos recorrerlo con ellas hasta lograr el reconocimiento efectivo de sus derechos, hasta que su dignidad se haga costumbre.

¡Todo un itinerario de lucha!