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Pobreza extrema, participación y acceso a los derechos fundamentales para todas las personas (III) – Condiciones y Claves para hacerlo posible

La participación de quienes viven en extrema pobreza es posible. No es fácil ni automática, sino que requiere condiciones, tiempos y sobre todo voluntad para llevarla hasta el final. Aquí os compartimos la última parte de nuestra aportación sobre el tema, recogida de manera conjunta en el documento completo.

LAS CONDICIONES DE UNA PARTICIPACIÓN QUE CONDUZCA A LA COOPERACIÓN

participacion_ciudadanaLa “participación” de la que hablamos aquí se inscribe en la búsqueda de una relación de igualdad en la que las personas en situación de pobreza sean libres de aportar su experiencia, su opinión y su pensamiento, ya sea en la vida cotidiana, en la lucha contra la pobreza o cuando se trata de problemas sociales que atañen a todos. Esta participación tiene como objetivo tratar a las personas concernidas como colaboradores y que ellas mismas se sitúen como tales. 

Hay que invertir los medios, tiempo y reflexión para crear unas condiciones previas a la participación de las personas que viven en la pobreza extrema. Estas condiciones deben, por supuesto, buscarse sin cesar, inventarse según circunstancias especiales. Al mismo tiempo, nuestra experiencia nos permite decir que hay pre-requisitos identificados en casi toda circunstancia, referencias que permiten facilitar esta participación y evitar experiencias desafortunadas cuyas víctimas son los muy pobres.

1.- Una voluntad común

  1. Reconocer la aportación de las personas en situación de pobreza y tener la voluntad de trabajar juntos para poder formarnos todos

Se trata de admitir que tienen, colectivamente, algo que decir, un pensamiento original que viene de su experiencia vital, de su sufrimiento, de su resistencia a la miseria y a todas las consecuencias de ésta. Este saber, que viene del interior de los muy pobres a partir de sus condiciones de vida y de su comprensión del mundo, no es generalmente ni reconocido ni solicitado. Reconocer todos juntos que debemos aprender unos de otros, que nuestras experiencias y saberes son diferentes y complementarios es, para muchos, una experiencia nueva y difícil de vivir.

  1. Respetar y garantizar la libertad de cada persona

Para poder colaborar hay que ser libres unos y otras, tener una posición de igualdad, o por lo menos de respeto a la identidad y al papel de cada uno. Debemos reconocer que efectivamente partimos de la desigualdad que existe entre los diferentes protagonistas en términos de situación: desigualdad en el poder, en la posición, en cuanto al saber, la expresión… A esta desigualdad que queremos superar no debe sumarse la falta de libertad. Ser libres es difícil para las personas en situación de pobreza extrema, pues son demasiado dependientes de todo el mundo.

Para que un diálogo colectivo se inscriba en una lógica de colaboración, es necesario que se establezca entre personas que ni tengan poder ni sean dependientes una de otra. Es por esto que aunque la participación empiece a menudo a nivel local, los diálogos más estructurados (en el marco de la formación de profesionales o de concertación política) deben establecerse con cierta distancia en cuanto a la vida de las personas implicadas. Para ser más exactos, es imposible que las personas en situación de pobreza contribuyan a la formación de trabajadores sociales que son responsables de ellas.

  1. Medir los riesgos

La vida de las personas en situación de pobreza extrema está marcada por la inseguridad, la fragilidad de las relaciones, la dificultad de tener confianza en sí mismo. Toda novedad, todo cambio empieza por poner en peligro el equilibrio difícilmente conseguido. Podemos iniciar juntos nuevos proyectos con los muy pobres con la condición de que seamos conscientes de los riesgos que corren. Sin ello es difícil entender la reticencia de las personas que viven en la pobreza extrema, percibir los peligros a los que las exponemos y emplear los medios que nos permitan superar los obstáculos.

Es por esto por lo que el método de trabajo debe de respetar al menos tres condiciones: imagen de arriesgar

– No inducir a las personas a hablar de aspectos demasiado íntimos o difíciles de los que normalmente nadie querría hablar ni compartir en público.

– Encontrar una solución para que las personas no tengan que relatar todo el tiempo su propia historia, para que puedan apoyarse en ejemplos que no son los suyos y dar a conocer su reflexión.

– Comprometerse todos juntos a conservar la confidencialidad sobre todo lo dicho y escrito en el trabajo común.

La participación puede representar otro riesgo: la incomprensión del propio entorno. Pertenecer a un grupo de referencia y ser acompañado son las condiciones necesarias para entender estos riesgos y enfrentarlos.

2.- Seguridades indispensables

Cuando se vive en la exclusión, para participar en un encuentro o en un diálogo se requieren unas seguridades mínimas a la vez personales y colectivas.

  1. Experiencias positivas y tiempo

Es preciso que las personas prueben a participar con otras en un evento sin que se les juzgue o se les rechace y sin que esto ponga en peligro a su familia, que se den cuenta de que esto les hace felices y les brinda alegría y fuerza a su familia. Estos primeros pasos requieren un enorme esfuerzo de parte de las personas que han perdido la confianza en ellas mismas y en su entorno. En muchos de los casos, pueden proseguirse rápidamente ya que las personas encuentran allí lo que esperan: un lugar entre los demás, la oportunidad de desarrollar sus capacidades, posibilidades de apertura para sus hijos, poder decir lo que piensan, etc.

Los participantes en situación de pobreza extrema insisten en el hecho de que les hizo falta mucho tiempo para atreverse a responder a las peticiones. Cuando se lanzan a participar de esta forma, es a menudo después de varios años de participación en diversas acciones de la asociación a la que se unieron. Sin disponer del tiempo ni los medios para esos primero encuentros, las personas que sufren grandes dificultades no tienen ninguna oportunidad de participar en los diálogos suscitados, cualquiera que sea el nivel.

  1. Incorporarse al medio, a un grupo de referencia

Los profesionales del trabajo social forman parte de un grupo con sus colegas y con su equipo de trabajo. Son comisionados por sus instituciones. Los científicos, políticos, etc. forman parte también de grupos estructurados a los que se incorporan y que son sus referencias y con los cuales reflexionan. Para entenderse y entrar en el diálogo con otras personas, un profesional, un sindicalista o un responsable político encuentra apoyo en una entidad colectiva que le da seguridad. Las personas en situación de pobreza forman también parte de un grupo, pero se trata de un grupo no estructurado que es el medio en que viven.

564977_193075464139832_136382576475788_319197_309266769_n-300x222A pesar del encierro al que conduce la precariedad, las personas y familias que viven en la miseria no son casos aislados. Pertenecen a un medio, encuentran apoyo en las relaciones con su familia que se agranda y sin las cuales no podrían vivir. Esos lazos con su medio les son necesarios para comprender su vida y salir de la situación en la que están encerradas. Nadie puede liberarse solo; cada uno necesita a los suyos, necesita a su medio para comprender su historia y su vida, superar la vergüenza y atreverse a actuar.

Es indispensable crear espacios de libertad, de expresión y de formación donde los muy pobres puedan expresarse, escuchar a los demás, aprender, dialogar en un clima de confianza y de buena convivencia. Esto es, por ejemplo, a lo que el Movimiento ATD Cuarto Mundo ha dado lugar con las Universidades Populares Cuarto Mundo, ya que en ellas se toma siempre como punto de partida la experiencia de los muy pobres.

De esta manera, las personas en situación de pobreza se dan cuenta de que no están solas, de que no son las culpables de lo que les sucede, de que la miseria no es ni una fatalidad ni una vergüenza y de que si asocian a otras personas, libremente, pueden tomar el control de sus vidas y desarrollar su pensamiento.

Los requisitos para obtener la participación total y todo lo que ésta conlleva

Hay demasiadas cosas en juego con respecto a la participación de los muy pobres como para conformarnos con una colaboración a bajo costo. Las personas en situación de pobreza, al igual que muchos actores políticos, económicos, sociales y profesionales, esperan que esta iniciativa de participación origine cambios. Se trata de entablar nuevas relaciones sociales basadas en el respeto y la plena participación de todos. Esto exige llegar hasta las últimas consecuencias de la iniciativa emprendida.

Bajo este punto de vista, queremos detallar algunas condiciones necesarias para ir hasta el final de esto procesos.

1.- Ponerse de acuerdo sobre las bases del punto de partida

Es esencial entender lo que está en juego cuando emprendemos algo juntos. Es evidente que no hablamos de lo mismo tratándose de un encuentro excepcional de dos horas que de un programa destinado a durar dos años, o de una concertación a la que asisten cientos de personas o de una formación en la que las personas en situación de pobreza forman parte de los participantes principales.

2.- Ser co-responsable

imagesNo se trata de utilizar a las personas en situación de pobreza extrema como “informantes”, de hacerlas hablar sobre su vida para luego analizar su “testimonio” y deducir las consecuencias que nos plazcan. Se trata de un aprendizaje recíproco en el que cada uno puede aportar su experiencia y el pensamiento al que ésta ha dado lugar, para luego poner su saber junto con el de los demás protagonistas, al servicio del diálogo. Aquí estamos hablando del meollo de una verdadera participación de las personas que son víctimas de la pobreza y la exclusión.

3.- Rendir cuentas del avance

Los participantes desean estar al tanto del seguimiento de su colaboración, saber para qué ha servido el trabajo desempeñado, lo que se ha hecho con su colaboración, con sus propuestas… Esta retroalimentación es esencial para entender el propósito de los esfuerzos que se han hecho, para recobrar ánimos y seguir luchando. Un trabajo, por importante que sea, no aporta automáticamente cambios inmediatos, todo el mundo comprende esto. Sin embargo hay cosas de las que deben estar enterados los participantes de una reflexión o concertación: ¿A quién se le han entregado los resultados del trabajo y en qué circunstancias? ¿Cuál es la reacción de los demás participantes y de los destinatarios a quienes va dirigido el informe, las recomendaciones, la carta que se elaboró colectivamente, etc.?

Conclusiones

Participar plenamente en el mundo es aportarle nuestra capacidad de creación, con todo lo que somos: nuestra historia, experiencia, sensibilidad, destrezas, reflexión, fuerzas y limitaciones. El mundo necesita la creación de cada uno, ya sea artística, material, intelectual, relacional… Para desarrollar nuestras capacidades y aportar nuestra contribución, cada uno necesita ser apoyado, alentado, esperado; las personas que viven la pobreza extrema lo necesitan aún más que otras porque la precariedad y la exclusión les han privado con demasiada frecuencia del acceso a los medios que permiten el desarrollo personal y la participación en la vida de la colectividad.

Necesitamos lo nuevo, lo exclusivo que ellas aportan directamente o a través de lo que provocan en otras personas. Ellas contribuyen a crear nuevos lazos, motivan a realizar encuentros diferentes, suscitan compromisos, conducen a nuevas reflexiones. Cuestionan nuestras maneras de ser, de actuar, de pensar, nuestra concepción del ser humano. Nos pueden ayudar a llegar hasta las últimas consecuencias de nuestro deseo de una sociedad cuya convivencia sea mejor y donde nadie sea excluido.

No se trata de aplicar un método, sino de reinventar nuestras relaciones humanas y el funcionamiento de nuestras sociedades. La invitación que nos hacen las personas en situación de pobreza es a asociarnos con ellas. Unidos buscaremos los caminos que permitan a cada uno dar lo mejor de sí mismo en su propia vida así como para la creación de un mundo más justo y fraternal para todos.

Documento completo

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